
Durante la época de la URSS, el arte histórico en Ucrania estuvo muy influenciado por el contexto político y social del régimen soviético. Después de que Ucrania se integrara como república soviética en 1922, el arte dejó de ser solo una expresión cultural para convertirse en una herramienta política fundamental. El Estado controlaba todo lo relacionado con el arte para promover la ideología comunista y educar a la población en valores socialistas.
Desde los años 1930, el Realismo Socialista se convirtió en el único estilo oficial en toda la Unión Soviética, incluyendo Ucrania. Este estilo exigía que las obras fueran claras, optimistas y mostraran una visión idealizada de la historia y el presente soviético. Los temas principales eran la Revolución de Octubre, la Guerra Civil, la lucha contra el nazismo durante la Segunda Guerra Mundial y la construcción del socialismo. En estas obras, los héroes revolucionarios, los trabajadores, soldados y campesinos aparecían representados con dignidad y heroísmo.

El arte histórico tenía la función de crear una narrativa oficial para unificar a la población bajo valores comunes y reforzar la legitimidad del régimen. Por eso, se producían grandes murales, esculturas públicas y pinturas monumentales en edificios gubernamentales, fábricas, escuelas y espacios públicos. Los artistas trabajaban en talleres estatales, donde se les proporcionaban materiales y directrices temáticas.
Sin embargo, la censura era estricta: cualquier desviación del Realismo Socialista o crítica al sistema estaba prohibida y podía traer graves consecuencias. Esto limitaba la libertad creativa y también influía en la elección de materiales, que debían ser aprobados y suministrados por el Estado. Además, las dificultades económicas y la escasez de recursos en ciertos momentos hicieron que los artistas usaran materiales más económicos o alternativos.
En cuanto a los materiales y técnicas, los artistas ucranianos usaban principalmente óleo sobre lienzo para sus pinturas históricas, por su durabilidad y riqueza de color. También empleaban técnicas gráficas como grabado y litografía para reproducir imágenes y propaganda, y trabajaban en escultura con materiales como bronce, mármol, yeso y madera para monumentos públicos. Los murales y frescos eran comunes en edificios públicos, utilizando técnicas de pintura al temple y fresco. Todos estos materiales eran en gran parte suministrados o regulados por el Estado.
Por último, Ucrania aportó una fuerte identidad regional al arte soviético gracias a su rica tradición cultural. Algunos artistas lograron combinar elementos de la cultura ucraniana con la iconografía soviética, aunque siempre dentro de los límites impuestos por el régimen. La narrativa histórica oficial destacaba la participación heroica de Ucrania en la construcción del socialismo y la defensa contra el fascismo.

María Prymachenko creó la pintura titulada «Una paloma ha extendido sus alas y pide paz» en 1982, una obra que se ha convertido en un símbolo poderoso de paz y esperanza. Esta pintura refleja su estilo característico de arte naïf o primitivista, lleno de colores vivos, formas fantásticas y un fuerte vínculo con la naturaleza y el folclore ucraniano.
