Dominada por un fondo amarillo radiante, la pintura muestra la vida cotidiana idealizada del campo ucraniano. A la izquierda se alza una casa de paredes rosas y tejado púrpura, con una cigüeña en su nido sobre la chimenea y otra volando libremente por el cielo. En el centro, una madre sentada mece un cochecito decorado con flores donde descansa un bebé. A la derecha, un frondoso árbol lleno de bayas rojas enmarca la escena. Es un canto a la fertilidad, la protección y el renacimiento de la vida.
La joven madre

